
“Hace más de cincuenta años, y no se equivocaron, no es este el programa de efemérides diario premiado, el actual vivero municipal Cristóbal. M. Hicken, era de propiedad provincial y tenía vedado su libre acceso al público, ya que no era un paseo público, en otras cosas como es ahora.
“La aventura de chicos, por aquel entonces consistía en desafiar ese orden, el de la no entrada, en busca de pájaros en caza el sábado por la tarde, sino además la temida escopeta cargada con sal, que poseía el cuidador que celosamente, y adiando a la clase menuda, al menos esa era la perspectiva vista desde esa edad, hacía gala de su trabajo que respondía al Ministerio de Asuntos Agrarios, con su criadero de semillas y especies arbóreas.
“Los últimas décadas y ya en definida órbita comunal, el vivero se ha convertido en espacio y paseo público, dominguero principalmente, casi obligado recorrido por centenares de dorregueros que en todas las estaciones del año, hacen del sitio, un lugar que ostentan con orgullo pueblerino, como elemento de encuentro y esparcimiento sin distinción de clases, movilidad, o forma de pasar las tardes.
“No me voy a referir, hago la aclaración, para que no haya mal entendidos, porque este segmento parece abundar de entusiastas no entendedores, a lo que se discutió de fondo por parte de los concejales, como fue sectores vedados al paseo vehicular, como recuperación de otros sectores que contaban con actividad en el Vivero, y yo no hablaría de recuperación como escuché, ya que se han dejado de cumplir algunas actividades, pero no viene al caso.
“Desde hace algún tiempo esta prohibida la circulación de motos, dentro del paseo, no así la de vehículos, lo que no hace entender la imposibilidad hacia las dos ruedas.
“Más aún contando con personal de vigilancia permanente en la no mas de dos o tres manzanas que comprende el predio. El peligro de los niños jugando, con familias abocadas a los deportes o en pleno acampe gozando de las buenas instalaciones de parrillas, juegos infantiles y aeróbicos, canchas de basquetbol, fútbol, para patinar con que cuenta el vivero, no está exento con la no circulación de motos y sí de vehículos, que también comprende el paseo, el movimiento constante entrando y saliendo, o circulando lentamente dentro del mismo.
“Repito con vigilancia y estructura suficiente para un eficaz control. Pero no voy abundar en las bondades del gratuito e importante lugar, tan preciado por todos los dorregueros, donde en pos de comparar con otras ciudades, también podemos afirmar que en muchas ciudades, algunas mas importantes, la gente se reúne curiosamente en la vera de la ruta de acceso a sus pueblos, ante la falta de un lugar de la importancia del nuestro.
“Lo escuchado alarma, no significa que vaya a ocurrir, siempre confiamos en la racionalidad de pensamiento de quienes tienen la obligación de legislar, aunque nunca se sabe, sería bueno y más importante que prohibir, agudizar para controlar, y compatibilizar para el disfrute de todos, movilizándose como lo hagan, y respetándonos entre todos, no excluyendo a nadie, controlando no prohibiendo, cuidándonos, hay lugar para todos.
“No destruyamos el lugar común y propio de todos, público con mayúsculas, orgullo del pueblo. La idea de prohibiciones deslizada para un futuro, sonó como un elemento del pasado, donde prohibir, donde limitar, no aparece como nada constructivo de cara a la sociedad, que supo apuntalar el lugar como elemento de esparcimiento popular identificatorio.
“No será mucho, pero es nuestro, tiene sello auténtico, como otros usos de pueblo. Debemos, es cierto, estar agradecidos a quien nos quiera cuidar, no reverdezcan eso sí, antiguas usanzas, que asentado en lo prohibido, terminen por limitar una vida elegida en un lugar que orgullosamente merece ser vivido.” (21|09|12)
(*) Esta columna fue escrita por Carlos Madera y difundida en su programa Testigos de Privilegio, que emite LA DORREGO.

21 septiembre, 2012
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