Ya tiene nombre la plaza del barrio Mercantil 2

La plaza ubicada entre calles Luís Piedrabuena, Dr. Isaac Mosovich, 9 de Abril y calle interna, se llamará “Paseo de la Bandera”, de acuerdo a lo proyecto aprobado por el Honorable Concejo Deliberante de Coronel Dorrego, aunque todavía no fue determinada la fecha de imposición del nombre.

La Ordenanza Nº 3194/12 del 10 de Mayo de 2012 autorizó a construir un monumento al General Manuel Belgrano y un espacio destinado a la recreación y práctica de deportes y como carecía de denominación, se optó por “Paseo de la Bandera”.

Los concejales tuvieron en cuenta la conmemoración del Bicentenario de la Creación de la Bandera Argentina y consideraron “oportuno identificar a la nueva Plaza en homenaje a este hecho histórico.” (15|06|12)

Piden que el 2 de mayo se incluya en calendario comunal de actos

crucero

El Honorable Concejo Deliberante solicitará al Gobierno municipal que incluya al día 2 de Mayo, cuando se cumple el aniversario del Hundimiento del ARA General Belgrano, producido durante el desarrollo de la Guerra de Malvinas, dentro del calendario oficial de actos.

Se consideró que “se trata de uno de los hechos más tristes de la historia nacional” y que “el hundimiento marca un momento de quiebre en el Conflicto del Atlántico Sur.

El hecho tiene especial relevancia para el Distrito porque entre las 323 víctimas del Belgrano se encuentran los dorreguenses Rubén Horacio Álvarez y Omar Santiago Cisneros.

Para fundamentar el pedido, el Concejo también tuvo en la Ley Provincial 14.114, que recuerda el día 2 de Mayo como “Día de los Heroicos Tripulantes del ARA General Belgrano”.(15|06|12)

“Un camino de ida”. Escribe Hugo Segurola

Hugo Segurola

“La peor decisión para enfrentar un problema es ocultarlo, más grave aún es conociéndolo, minimizarlo.

“Esta parece ser la tesitura adoptada en nuestra sociedad con una problemática que se ha instalado con fuerza, que cada vez gana más espacio y que ha dejado de ser parte de la habitual chismografía pueblerina, para constituirse en un tema harto-preocupante: la droga.

“En las postrimerías de 2009 fue el entonces cura párroco local, Hugo Díaz Súnico el que se encargó de mover el avispero con sus contundentes expresiones: “la droga entra de apuñados en Dorrego…”

“Funcionarios políticos y policiales apuntaron sus críticas hacia el campanario, pidiéndole al sacerdote el aporte de pruebas, recordándole sobre los deberes de todo buen ciudadano en el momento de emitir opiniones de esta naturaleza.

Se habló de irresponsabilidad y de la necesidad de abordar la cuestión con seriedad.

“Dos cosas sucedieron: 1) el cura nunca volvió a hablar del tema y bajó sustancialmente su exposición pública.- 2) Los funcionarios (molestos hasta el enojo), poco y nada hicieron para profundizar sobre el crecimiento de este flagelo.

“Fue el año pasado y en el marco de la campaña política, que el sector que representaba, decidió incluir en la agenda de problemas locales este tema. No fue un intento efectista para ganar la atención, fue apenas dar un paso en una cuestión que es hierro caliente para la dirigencia lugareña.

“Aquella decisión trajo aparejado que surgieran voces, que aparecieran padres preocupados y que comenzara a correrse el velo de “una cara oculta” en un pueblo que se consideraba exento de estas conductas adictivas y que todavía algunos se niegan a aceptarlas.

El problema de la droga es un peligroso eslabón en una cadena social, donde se agregan otros como la desigualdad, la marginación, la falta de empleo, la deserción escolar, la violencia familiar y la perdida de la cultura del trabajo.

“La asociación droga-delito suele ser el habitual error en que se incurre cuando se aborda este tema. El adicto es un enfermo y como tal debe considerárselo y tratarlo.

“Delincuente (y de los peores) es el que comercializa, el que lucra con este mal, el que lamentablemente goza de una impunidad que le permite seguir haciendo negocios con la vida de los pibes, principalmente.

“Desde hace un tiempo se escucha del lenguaje de la droga. Se habla de porros, de transas, de merca, de faloperos, de pequeños territorios de venta y también de los códigos que en penumbras o a plena luz del día forman parte de esta actividad ilegal.

“No se trata solamente de las drogas ilegales las que han ganado considerable terreno, una adicción se ha vuelto moneda corriente en nuestro ámbito: el alcohol. Y es aquí donde hay responsabilidades concretas: municipio, policía, familia.

“Unos porque miran para otro lado, porque eluden las responsabilidades de controles, de sanciones y de aplicar la Ley. Otros (los padres) porque muchos trasladan su responsabilidad de autoridad a terceros, porque en otros casos son los que alientan, promocionan y hasta compran (en su condición de mayores) las bebidas que entregan a sus hijos.

“¿Se desconoce que la venta de alcohol a menores existe en almacenes, kioscos y lugares de nocturnidad? ¿No se sabe que cada vez es menor la edad de iniciación en el alcohol?

¿No se tienen en cuenta los numerosos casos de chicos intoxicados o a punto de un coma alcohólico que han llegado a la guardia de nuestro Hospital? ¿Nadie controla lugares públicos o particulares que se alquilan o ceden para las previas y donde el alcohol es consumido por pibas o pibes que no superan los 16 años?

“¿Es nueva la simultaneidad de permanencia de menores y mayores en ámbitos nocturnos y donde se consume alcohol? El aumento de las adicciones y que sean adolescentes y jóvenes los más afectados debe llamar a la reflexión y a la acción, que de ninguna manera debe ser “una casa de brujas” que habitualmente termina con un adicto demorado y/o procesado.

“Es un tema que debe enfrentarse desde varios frentes: la prevención, la asistencia, el tratamiento, el acompañamiento familiar, la presencia activa del municipio (en los aspectos de salud, sociales y legales), la policía, la justicia y las instituciones.

Ya no extraña escuchar que la droga llegó a las escuelas, que en otros casos pulula en sus alrededores, también en espacios verdes, barrios o en la propia calle.

“No son pocos los padres que notan cambios en las conductas de sus hijos, muchos no saben que hacer. Algunos piden ayuda, otros buscan organizarse, están también los que plantean: “algo hay que hacer”, aunque no sepan “como ni que…”

“Están también los que decidieron dejar de ser pasivos y abordaron el problema, lo hicieron sin reproches, sin golpes o palabras hirientes. Acompañan desde el dolor, buscan la recuperación de sus hijos.

“No es menos cierto que hay elementos que ayudan a la proliferación de estos males: la desidia, el mirar para otro lado, el ocio, la falta de posibilidades, una franja de la sociedad (especialmente jóvenes) que no estudia ni trabaja, que no tiene horizonte.

“Hay hogares empobrecidos y desmembrados, hay padres ausentes, pero hay también un estado desertor en muchas de sus responsabilidades. Hay dirigentes temerosos, timoratos o despreocupados a los que parece no importarle estas cuestiones. Que se molestan cuando se menciona la existencia de estas problemáticas.

“Hay funcionarios que no cumplen con su rol, hay infractores y delincuentes que lucran con las adicciones sin importar las secuelas de su accionar. Existe también mucha indiferencia, mientras no nos roce o afecte, el problema es de los otros y que éstos lo resuelvan.

“No es esta la primera editorial sobre el tema, tampoco será la última. La más antigua de ellas data de 1985 cuando entonces se realizó una multitudinaria convocatoria en el Concejo Deliberante para hablar de “la droga”. No se si sirve, si contribuye, si aporta algo.

“Es hablar en voz alta, responder a tantos llamados o consultas y en algunos casos pedidos, como esos que me dicen: “hable de la droga, diga algo…” Sé que hay padres que buscan agruparse, que hay otros que han reclamado respuestas en los ámbitos educativos o políticos. Se que hay gente que está a la espera de una solución que no llega.

“Sé también que muchos prefieren ignorar el tema o esconder la cabeza como el avestruz. Iluso sería pensar que este problema se resuelve con palabras, necio resultaría suponer que “el problema de la droga no existe en este tranquilo y coqueto Coronel Dorrego… donde nunca pasa nada”. (15|06|12)

(*) Esta nota del periodista fue difundida esta mañana en su programa Nuevo día, que emite LA DORREGO.