
Cuando a principios del Clausura se anunciaba que el elenco perteneciente a la ciudad de Santa Fe, Colon, se quedaría a fines de junio del corriente año sin su máximo artillero a lo largo de su historia, la tristeza de los simpatizantes sabaleros se hizo notar, y de cierta forma se estuvieron preparando en este tiempo, para lo que será el último partido de Esteban Oscar Fuertes en el Brigadier Estanislao López (conocido también por el Cementerio de los Elefantes).
La fecha se cumplió, y estamos a una semana de que ese momento llegue, cuando el próximo sábado 17 de junio, el “Negro” de Santa Fe, reciba a Godoy Cruz de Mendoza.
Por eso, para vivirlo con más intensidad y con emoción, que mejor que su madre que conoce a su hijo más que ningún otro, para que nos brinde detalles sobre el momento que vive ella en estas horas.
– ¿Se imaginaba allá por el año 89’ que Esteban sea todo lo que fue como futbolista y como persona popular de nuestra ciudad?
– Y…Si, me lo imaginaba pero no al borde así de cuando explotó en sus inicios. Ya de chico le encantaba el fútbol, aunque lamentablemente por situaciones económicas no podía estar “tan” abocado, sino que también tenía que trabajar. Pero en fin, si. Se reflejaba por aquella época que podía llegar lejos.
– Luego de que Esteban paso de Independiente de nuestra ciudad a Sporting de Punta Alta. ¿En qué contexto te comunica que continuaría su carrera en Independiente de Avellaneda? ¿Cuál fue tu reacción?
– La reacción mía fue muy grande. Alegría, satisfacción, había que exigirle que siga, que estuviera bien que el fútbol era su camino. Él (Esteban) era muy joven, tenía dieciocho años y nos pedía opinión tanto a mí, como a su padre y a su entorno. Para mí fue una satisfacción muy grande, sabiendo lo que le costó llegar hasta ahí.
– Con el tiempo. ¿Se acostumbró a que los medios de comunicación más importantes de Capital Federal y del país, hablaran de Esteban?
– Si. Lo bueno tarda en llegar, siempre relacioné eso. Me acostumbré a escucharlo, a verlo en las notas, por ahí los periodistas tenían razón en algunas ocasiones, y como madre siempre valorizo más lo bueno que lo malo.
– Como madre, ¿te molestaban las críticas desmedidas hacia su persona?
– Sí, hubo críticas que fueron destructivas que me molestaron mucho. Pero hoy, esas críticas las fue demostrando dentro de la cancha.
– ¿Sentís que le “tapó” la boca a más de uno?
– Sí, la verdad que sí. El “Matungo” como muchos le decían, fue acaso el máximo jugador que vistió la camiseta de Colón, y que fue el máximo goleador de la institución. Cuando voy a Santa Fe, a la cancha, noto el cariño de la gente de Colón, y también hay gente de Unión que lo aprecia y eso es reconfortante como madre.
– Sabiendo que Esteban se convirtió en el máximo goleador y el jugador que más veces vistió la camiseta de Colón, en tu óptica. ¿Qué enseñanza sentís que deja en su paso por el fútbol?
– Uf… (Risas), deja muchas enseñanzas. Una de esas enseñanzas que le deja al fútbol es la forma de acompañar, aconsejar y estar con los jugadores a partir de la palabra. Se lo que es dentro de una cancha de fútbol, no es egoísta y está con el compañero siempre. Yo lo veo como madre, que siente eso y en conversaciones que hemos tenido me lo ha dicho, y estoy eternamente satisfecha.
– ¿Cómo era Esteban en su infancia?
– Era un pibe inquieto, no paraba. Nunca fue malo. Siempre fue bueno con todos sus hermanos. Además trabajaba, iba a la escuela, aunque el aspiraba a hacer jugador de fútbol. Siempre fue con una camiseta puesta de River, pensaba en River, eso te lo puedo asegurar. De chiquito, en una foto, tiene una camiseta que le quedaba apretada (risas), no sé quién se la dio, pero la usaba. En cuanto a sus características, era bueno, humilde y también inteligente.
– ¿Sentís que es el momento ideal para que abandone la actividad?
– Yo creo que está en una edad (39) en que si, se puede retirar tranquilo. Personalmente se puede decidido por dejar el fútbol a fin de año, aunque la decisión la tiene tomada hace un tiempo, pero me hubiera gustado que hubiese cumplido los “40” dentro de una cancha. Lo único que “lamento” es que no haya podido salir campeón con Colón.
– Raquel, te voy a comprometer a que me digas del 1 al 10. ¿Esteban como persona?
– Te diría…No puedo, porque soy la madre, pero del 1 al 9, un 9 como persona y como futbolista.
– ¿Cómo viviste el día en qué debutó con la camiseta de la Selección Argentina?
– Ese día fue una sorpresa muy grande. Me llama y me dice “Me llamó Mancuso (Alejandro). Tengo que estar a las dos de la tarde en el predio de Ezeiza”. Yo no lo podía creer, pensé que me estaba cargando (risas) y sigue aclarándome. “En este momento estoy subiendo al avión”. Imagínate lo que fue para mí, fue una mezcla de sentimientos como alegría, lágrimas, gritos. Ese día llamé a toda la familia. Fue lo más grandioso para mí, como también para él. Cumplió su sueño.
– ¿Sentís que Dorrego está en deuda con Esteban?
– En parte sí, en parte no. Como madre te digo lo que siento, no veo a la gente con carisma. Un caso similar es el de Mauro (Gerk), no lo sienten muchas personas, no lo saludan quizás. El otro lo día lo vi a Mauro, lo saludé, porque realmente es un “pibe” que vale un saludo como diciendo: “es de nuestro pueblo”, “jugó afuera”. Con Esteban yo no quiero que vengan y lo avasallen a saludarlo, le demuestran cariño pero no es suficiente. Esa es la cuota que falta acá.
– La última. Te doy el “poder” para que definas a Esteban a tu criterio…
– Como un grande. Para mí, como mamá, lo siento como un grande, como un ídolo, como persona es lo mejor que hay. Sentimientos por igual, hacia mí, hacia su padre, hacia sus hermanos. No tendrá ese lugarcito que tenía todos los días; pero lo defino, como un grande. (14|06|12)
ENTREVISTA y FOTO: Manuel Mendiondo
LA DORREGO estará presente en el partido despedida de Esteban Fuertes.