
*Pido perdón a aquellos que creen que el mensaje de esta radio debe ser monocorde… Pero seguiremos abriendo los micrófonos para todos.
*Pido perdón a los que consideran que este medio es “tan plural que no se sabe para qué lado patea”… Pero seguiremos priorizando uno de los objetivos fundacionales del medio: la diversidad de voces.
*Pido perdón a algunos vanguardistas intelectuales porque en mi programa de radio, diariamente, se destinan diez o quince minutos para que los oyentes puedan participar de “estériles consignas telefónicas”… Pero lo voy a seguir haciendo porque hay quienes además de informarse, escuchan la radio para pasar un rato ameno.
*Pido perdón porque a quienes plantean que se debe hacer un debate serio y público acerca de los males que aquejan nuestra sociedad (estoy de acuerdo) les pido, simplemente, que se identifiquen… Pero voy a seguir pidiendo que se identifiquen.
*Pido perdón a aquellos que consideran que los funcionarios políticos, cuando son entrevistados, deben ser sometidos a un pelotón de fusilamiento… Pero creo que si alguien convoca a alguien para que brinde su punto de vista sobre distintos temas, debe escucharlo y no tratar de imponer su propio criterio.
*Pido perdón a aquellos que hasta hace tan sólo dos meses sólo tenían palabras de reconocimiento para nuestra radio y ahora se sienten desencantados. ¿Qué cambió en este breve lapso?
*Pido perdón por no estar de acuerdo con determinados blogs, anónimos, que además de tratar con sarcasmo nuestra realidad lugareña (algo que no es cuestionable) hacen referencia a la preferencia sexual de determinados dirigentes políticos o se meten con otras cuestiones de sus vidas personales… Pero, aclaro, por las dudas, que no avalo la censura a esos espacios ni tengo la más remota idea de quién o quiénes pueden ser sus autores.
*Pido perdón a los que se oponen a que en nuestra radio (aclaro, privada y comercial) convivan programas diferentes en cuanto a estructuras, contenidos y posicionamientos ideológicos… Pero van a seguir conviviendo.
*Pido perdón a aquellos que creen que en nuestra radio no hay pensamiento crítico, riguroso, libre y sin concesiones… Pero deben saber que en nuestra radio ellos mismos (tan críticos, tan rigurosos, tan libres y tan valerosos) pueden decir lo que quieran (eso sí, identificándose… ¿es un pecado pedir eso?
*Pido perdón, en lo personal, por no tener las “agallas” o la estatura intelectual para abordar ciertas temáticas locales de acuerdo al exigente parámetro de algunos vanguardistas de la intelectualidad doméstica… Pero sepan, ustedes, tan iluminados y corajudos, que siempre van tener espacio en mi programa para demostrar cuan valientes e iluminados son.
*Pido perdón, en lo personal y en lo colectivo, a los que no soy (o no somos) como ellos quieren que sea (o que seamos)… Pero no tengan dudas que hacemos nuestro laburo diario con mucha pasión, honestidad y sin “sombrías” intenciones.
Hechas estas aclaraciones (pido disculpas, una vez, por lo autorreferencial de los dichos precedentes), algunas reflexiones sobre algunos temas.
En primer lugar, siguen las repercusiones de la aprobación (por mayoría) del presupuesto para este año. Coincido con la postura planteada por algunos referentes de la oposición cuando plantean que se destinará una importante cantidad de fondos a mejorar estéticamente a la ciudad cuando hay otros problemas irresueltos.
No me parece mal que se le quiera cambiar la cara al centro de la ciudad o se embellezca la ex estación ferroviaria, pero, por ejemplo, esas obras deberían esperar hasta que se le otorgue una solución definitiva a los problemas de calidad y cantidad del agua de uso corriente.
De todos modos, los dos proyectos (remodelación del centro y de la estación ferroviaria) figuraban en las propuestas de campaña del sector político liderado por el actual intendente Fabián Zorzano. Es decir, el casi 50 por ciento de los vecinos que eligió, democráticamente, esta opción política, sabía que si el jefe comunal era reelecto, impulsaría ambas realizaciones.
Tampoco estoy de acuerdo con las variantes introducidas en el actual organigrama municipal con la incorporación de una Secretaría de Planificación, de una coordinación para el área de Salud o una subdirección de Deportes y Juventud. Las creo innecesarias y, a diferencia de las obras de marras, no figuraban en la plataforma.
Sí considero necesaria una jerarquización del área de Tránsito, que debería estar a cargo de un funcionario que se dedique específicamente a esta conflictiva cuestión, ya que actualmente el área de Inspección debe abocarse, también, al control de la nocturnidad, a que se cumplan las disposiciones de seguridad e higiene en los negocios y también colabora con la policía en el control de la seguridad urbana, entre otras facultades.
El crecimiento del parque automotor, el poco apego de muchos automovilistas y vecinos a respetar las normas y las quejas de varios vecinos sobre maniobras y ruidos molestos en distintos sectores de la ciudad, hace menester la creación de una dirección o subdirección de Tránsito.
Al margen del presupuesto, en sus más de cuatro años de gestión, el gobierno de Fabián Zorzano no ha podido (o querido) corregir un error que también cometieron las administraciones precedentes, encabezadas por Pedro Testani y Osvaldo Crego. Al momento de incorporar nuevos empleados (ya sea temporarios o permanentes) se sigue priorizando, casi siempre, a los “del mismo palo político”.
En el criterio de selección y designación de empleados comunales, casi lo único que tiene valor es el sentido de pertenencia partidaria del trabajador con el gobierno de turno. Los que no militan en ningún partido político están casi marginados de acceder a un trabajo en el municipio.
Cuando muchas familias dorreguenses hacen grandes esfuerzos para subsistir, hay dos o hasta tres integrantes de un mismo grupo familiar (padre, madre, hijo/s o hermanos) que tienen empleo comunal. Idéntica situación se da cuando deben cubrirse vacantes en los organismos provinciales o nacionales con sede en nuestra ciudad, aunque en este caso los beneficiados son los de la vereda política contraria.
Alguna vez, algún gobierno, deberá considerar otros parámetros, como la necesidad de vecinos o familias, y no sólo la fidelidad partidaria. (28|02|12)
(*) Este texto fue escrito por el periodista de LA DORREGO, Pablo Javier Marcó.